EMOCIONES BÁSICAS DE LOS PEQUEÑOS

EMOCIONES BÁSICAS DE LOS PEQUEÑOS
“La alegría refuerza el sistema inmunitario”.
La alegría, la felicidad, el sentirse contento y de buen humor nos llena de fuerza positiva y aumenta nuestras defensas.
¿Cuándo ha sido la última vez que has sentido alegría?
Te proponemos una buena experiencia:
Cierra los ojos y visualiza ese momento donde sentiste alegría, disfruta de esa agradable sensación, recréate en ella y llénate de su energía positiva durante un minuto.
Ahora podemos intentar hacer esto con los niños. Antes de proponerles pensar en una situación alegre, conviene hablarles de aquellas que hayan vivido con vosotros, recordando juntos vuestros momentos de alegría y felicidad, cuantos más ejemplos les puedas poner, mejor identificarán esta emoción.
Esta técnica les ayudará, más adelante, a utilizar este recurso en situaciones adversas, y de momento, habremos conseguido tener una conversación con ellos acerca de las emociones y ayudarles a identificar la alegría.

La tristeza te ayuda a crear un espacio de silencio, a vaciarte, a llorar tu pérdida, te da tiempo para pensar, asimilar y resurgir y más tarde, cuando ya no la necesitas se va sola.
La tristeza es una emoción que produce decaimiento físico y mental.
Surge como consecuencia de la sensación de pérdida, separación, fracaso o impotencia.
Se manifiesta físicamente por la mirada lánguida, los labios caídos, el cuerpo encorvado, por la falta de energía y entusiasmo.
Los estados de tristeza suelen darse de vez en cuando y duran relativamente poco, pero cuando su intensidad es exagerada o se prolonga en el tiempo puede degenerar en depresión y necesita tratamiento.
Como el cerebro humano está programado para sobrevivir, fija su atención en lo que puede amenazar nuestra supervivencia, en el peligro que nos rodea, y por eso podemos acabar obsesionados con las situaciones tristes y negativas.
Cuando estamos tristes sólo vemos la parte negativa de la realidad, lo que no tenemos, lo que hemos perdido o lo que no podemos hacer, por eso debemos esforzarnos por salir de ese estado y buscar conscientemente “la otra cara de la moneda”.
Para superar un estado de tristeza es importante hablar de ello, sacar un aprendizaje positivo de esa experiencia, aceptarlo y encajarlo en nuestra vida y después liberarse de ese sentimiento ya asumido.
Es recomendable hacer, junto con nuestros hijos, el ejercicio diario de ver las cosas buenas que hemos vivido durante el día y que nos han hecho sentir bien, hacerlas conscientes y disfrutar con su recuerdo.

Dejarnos sorprender por lo que nos rodea nos hace sentir vivos y buscar nuevas respuestas.
La sorpresa es una emoción neutra que aparece de forma súbita ante una situación repentina, inesperada, novedosa o extraña y dura muy poco tiempo, hasta que se transforma en la nueva emoción desencadenante (sorpresa-alegría, sorpresa-miedo, sorpresa-temor, sorpresa-felicidad)
Las situaciones que provocan la sorpresa se recuerdan como agradables, aunque haya sorpresas que desencadenan emociones agradables y otras desagradables.
Con la sorpresa se genera un estado de urgencia que pone al cerebro alerta para decidir rápidamente como actuar, afrontar la nueva situación y reaccionar ante el suceso valorando sus posibles consecuencias.
La sorpresa favorece los procesos de atención, las conductas de exploración y el interés o curiosidad por las situaciones novedosas.
Llamar la atención y sorprender es una de las formas que utilizamos para que los demás nos recuerden: Sorprende a los demás cambiando algo en tu rutina o tu atuendo o haciendo alguna cosa diferente y prueba esto también con los niños.

“De todas las emociones que amargan el corazón humano y son muchas, la gran familia de la angustia, la timidez, la inquietud, el terror, la vulnerabilidad, es la que más me ha preocupado y la experiencia me dice que no es una rareza mía.”
El miedo es una emoción primitiva y poderosa que nos condiciona hasta límites insospechados, actúa sobre la parte emocional y menos controlada del cerebro. Cuando tienes miedo tu corazón se acelera y aprietas los dientes, estás tenso, tiemblas, te sientes inseguro y vulnerable.
Ante una situación de peligro, sentimos miedo y así avisamos a nuestro cerebro de que existe una amenaza, esto es muy útil para nuestra supervivencia, pues el cerebro nos pone a la defensiva y nos prepara para huir o atacar. El problema está cuando el peligro no es real, sino que imaginamos una situación que nos produce temor, miedo o inseguridad, pues el cerebro no hace distinciones entre la emoción real y lo imaginado y reacciona desatando el mismo proceso defensivo.
Lo que también es cierto es que en las situaciones en las que superamos el miedo, nos invade una sensación física agradable y estimulante: un subidón de adrenalina intenso y emocionante, pues la superación del miedo es placentera y relajante, una mezcla que resulta muy excitante.
Para superar el miedo: podemos reflejarlo en un papel, puede ser un dibujo, una historia o una redacción, podemos jugar con él, a través de cuentos, disfraces, hablar con otros y saber cosas sobre lo que nos da miedo a nosotros y a los demás. Pero no negarlo ni guardarlo en secreto, ni sentir vergüenza, ni tampoco reírnos de quienes lo sienten por cosas que a nosotros no nos dan miedo, así solo conseguiríamos acrecentarlo.

“Un buen abrazo tiene que durar al menos seis segundos para que pueda consolidarse el proceso químico correspondiente en el cerebro” 
El amor es el sentimiento más importante para el ser humano, necesitamos sentirnos amados y amar sobre todas las cosas. El amor es fundamental para poder ser felices.
Es necesario el contacto físico para sentir el amor. Por medio de la vista, del tacto y del oído expresamos y sentimos amor. Las miradas de complicidad, la sonrisa, las caricias y los besos, las palabras y sonidos, son muestras de amor que nos hacen sentirnos unidos a los demás.
Es muy importante dedicarle el tiempo y la atención suficientes a relacionarnos con los otros. Puesto que se tarda entre seis y ocho segundos en llegar a sentir determinadas emociones, si queremos demostrar nuestro amor y que éste sea entendido y aceptado, tendremos que expresarlo y dar tiempo a que sea recibido.
Necesitamos sentirnos amados para aprender a amar, para sentirnos parte del grupo, para superar nuestros miedos, para progresar en la vida. Es nuestra responsabilidad conseguir que nuestros hijos se sientan seguros y protegidos, es decir, amados.
Dale un buen abrazo a tu hijo siempre que puedas, y disfruta de ese momento placentero, te sentirás mucho mejor.

Comentarios

  1. Tener un preconcepto de las emociones de los pequeños para saber así que decisiones tomar, como ayudarlos a tener emociones estables.

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  2. Las emociones son una parte importante en la vida de los niños, pues esto nos permite saber cómo es su forma de expresarse ante los demás y como es que podemos entenderlos, así mismo nos permite ver sus estados de ánimo.

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  3. Es primordial entender las emociones de cada sujeto así nos podemos guiar y saber como interactuar con ellos

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  4. Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco. Son los nombres de las 5 grandes emociones que manejan nuestras vidas. Tal y como explican a las mil maravillas en la película de 'Inside Out', de Pixar ('Del Revés'). Alegría, por supuesto, es la emoción que debe gobernar sobre el resto. Pero alegría a veces no puede llegar sin dejar que antes Tristeza haga su trabajo

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  5. Es importante conocer al niño para poder ayudarlo en los aspectos que sea necesario para el.

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